Nazco Centro Cultural CajaCanarias, 11 diciembre 1991 – 11 enero 1992

Iconos de la ciudad

Maribel Nazco ha decidido emprender otra andadura. De la expresividad postabstracta transitó a las formas construidas en una particular y original versión de la nueva figuración. Ahora el centro de su obra ya no es ni la densidadvolcánica de la materia pictórica, ni la insinuación de un erotismo sutil, a partir del encaje meticuloso de unas formas antropomorfas. Se trata, en este caso, de un encuentro con la realidad en su dimensión más tecnomorfa e industrial.

Todo su saber pictórico y su capacidad de manejar el color y la construcción gestálica del cuadro se centran en la lectura de unos fragmentos de la realidad que analiza cuidadosa y selectivamente.

En ningún momento podemos hablar de un retorno al realismo, sino mejor de una lectura conceptual de la realidad. A través de la descontextualización, del aislamiento de las partes en relación con el todo, Maribel Nazco encuadra un punto de vista y lo trabaja con persistencia, técnica y visual. Son fragmentos que penetran en su retina y que reinterpretan no con el propósito de variar, mejorar o embellecer la realidad, sino con el de relfexionar sobre parcelas de gran indensidad plástica, directamente vinculadas a ala semiótica del hombre a la calle.

Como trabaj0 efectuado en la madurez de una carrera pictórica, éste refleja de forma palpable todas las etapas anteriores. El tratamiento de las texturas, la mezcla de los colores, su transparencia, su contraste, sus correspondencias, la geometría interior, los ritmos horizontales y verticales, la presencia del círculo, la tipografía y los guarismos están ahí fundamentalmente como elementos pictóricos y no como iconografías seleccionadas por su significado.

De la fenomenología de la materia, Maribel Nazco pasó a la fenomenología del cuerpo y, de ésta, a la fenomenología del objecto, no desde una perspectiva pop, que exalta y sublima lo urbano y la iconografía, sino desde una recuperación de la realidad cotidiana utilizando la pintura y el pensamiento visual.

Si el pop se recreaba en los más trivial y estereotipado, ella concentra toda su fuerza en el fragmento inteligente, en la segmentación de una realidad que por su misma intensidad se transforma en autónoma, plástica y objectualmente. Sus obras son partes de una realidad superior, dotadas de un código universal que podemos encontrar en cualquier parte del mundo pero que intrínsicamente han provocado en nosotros una concentración, una atracción perceptiva extrapolable de la rutina medioambiental.

Daniel Giralt-Miracle