METALES TEA Tenerife Espacio de las Artes 05 jul 2012 06 enero 2013

tea metales
 Maribel Nazco construye sus collages metálicos de cobre, aluminio, zinc o acero, sometidos a complicados procesos de erosión y oxidación a partir de sales y ácidos que queman la superficie de partida. El proceso de limpieza y pulido posterior deriva, sin embargo, en una apariencia de delicados matices, siempre sensibles a las gradaciones lumínicas. En ocasiones utiliza hierros encontrados, recuperados del olvido en algún muelle o chatarra, y que en su obra adquieren una nueva vida debido al ensamblaje. Es, el suyo, un mundo eminentemente constructivo y abstracto, pero en el que la alusión a la figura humana aparece en todo momento, logrando así una reconciliación entre la forma y lo informe, entre lo figurativo y lo abstracto. Los contornos deliberadamente curvos, sinuosos y orgánicos, sugieren, inevitablemente, cuerpos y figuras humanas irisados de erotismo, pero también paisajes; ‘paisajes corporales’, para decirlo con palabras de Maud Westerdahl, que “han tomado largos baños de luna, han flotado y nadado de noche en el interminable río de la Vía Láctea, han rodado para pulimentarse, en las vueltas del cielo”. La obra metálica de Maribel Nazco (fue objeto, en el último tercio del siglo XX, de una importante atención por parte de la crítica, que se debatía, por aquellos años, entre la abstracción y la figuración. Sus metales y tablas matéricas, reseñadas por Gillo Dorfles en su libro Últimas tendencias del arte de hoy, la convirtieron en una de las voces más relevantes del arte español contemporáneo del momento. En efecto, estas piezas constituyen un capítulo de excepción en el devenir del arte realizado en Canarias, llegando a ser objeto de numerosas exposiciones en diversas galerías y museos: a su participación con el Grupo Nuestro durante la década de los sesenta, se suman diversas exposiciones individuales en el Museo Municipal de Santa Cruz (1969 y 1970), así como en el Ateneo de Madrid (1970). También en distintas galerías de arte: Sala Conca (Tenerife, 1970); Ramón Durán (Madrid, 1974); Aritza (Bilbao, 1974), Sarrió (Barcelona, 1975), Vegueta (Gran Canaria, 1977), Kandinsky (Madrid, 1977), Boticelli (Gran Canaria, 1978), Joan de Serrallonga (Barcelona, 1979), Leyendecker (Tenerife, 1979), entre otros espacios. Esta exposición se inserta dentro de las revisiones que TEA dedica a artistas pertenecientes a su Colección, y pretende volver sobre una de las trayectorias experimentales de mayor calado en el arte realizado en Canarias. No se trata, sin embargo, de una muestra retrospectiva, pues abarca el período comprendido entre 1969 y 1983, fundamentalmente, momento en el que la artista abandona los duros trabajos con los metales para dedicarse fundamentalmente a la pintura, y muy especialmente a la docencia en la Facultad de Bellas de la ULL. Con todo, Metales reúne el mayor número de obras de este período que se hayan exhibido conjuntamente, muchas de ellas no vistas hasta hoy en Canarias o raramente expuestas.
Comisario: Isidro Hernández Gutiérrez